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martes, 13 de octubre de 2015

Ventanas Amarillas

La conocí.

Conocí a la persona que me ha sacado carcajadas sin nunca decirme un chiste.

Que ha desatado airosos debates sin nunca haber entrado en polémica conmigo.

La persona que me ha hecho hurgar las calles buscando un minúsculo cuadrado amarillo con una frase sin sentido que de repente le da sentido a todo.

Llevo años leyendo sus calcomanías amarillas.

Llevo años tomando fotos y jugando con un amigo (tú Armin)  la absurda competencia de encontrar la última calcomanía.

Llevo un par de meses pensando que se había bajado del barco, pero no, creo que solo estaba en otras cosas.

No le conté nada de mí, no le pregunté nada de ella, qué importa si ya llevamos un rato conociéndonos?

Paseando por estas calles.

Una sola cosa haría con esta persona que no hemos hecho: darle ventanas amarillas al Oeste de la ciudad.

No pedí su número, no le di mi e-mail. Ya llevo años sabiendo donde encontrarle.

No le abracé, tal vez se hubiera desvanecido.

Y les cuento más? Me dio una calcomanía amarilla.


Armin: GAME OVER.

**Las dos últimas fotos son de Armin Kessler

domingo, 13 de septiembre de 2015

Develop Others / La Responsabilidad Social Empresarial del Empleado

El tema de la responsabilidad social empresarial es algo que me apasiona y, de una forma o de otra, bien sea en el ámbito académico o profesional siempre termino aproximándome a él una y otra vez.

Mucho se ha escrito, hablado e implementado sobre la  RSE, las empresas ya están aplicando el principio de ser responsables socialmente hablando no como caridad sino como norte en sus operaciones diarias y ya lo están viendo como una garantía de su éxito futuro tanto desde el punto de vista medio ambiental, como desde el humano (en donde comunidades y empleados son los principales beneficiarios); sin embargo creo que hay que dar un paso más y extender el concepto de responsabilidad social al empleado, a la manera en la que ellos como individuos pueden aportar su grano de arena a la comunidad y a sus propios compañeros. Les explico a qué viene esto y cómo se come.

Trabajando en PepsiCo he tenido que plantear mis objetivos bajo diferentes parámetros y uno de ellos es el “develop others” (desarrolla a otros). En este objetivo tengo que tomar algo en lo que yo pueda ayudar para potenciar el desarrollo de otros compañeros de trabajo. Con este “desarrollar a otros” PepsiCo promueve una especie de coaching, pero también lo que yo llamo Responsabilidad Social del Empleado como ente individual.

Para plantear el objetivo tuve que detectar una necesidad a la que (con mis recursos) pudiera hacer frente. Tal y como las empresas hacen cuando plantean su programa de responsabilidad social tuve que pensar en algo que me motivara, que fuera parte de mí; tuve que identificar los posibles stakeholders, colectar data para evidenciar la necesidad y diseñar qué acciones implementaría para subsanarla y como mediría el impacto de las mismas.

Es así como surgió el YARE Talk, que no es otra cosa que un club de conversación en inglés en la cual lidero una discusión (de momento con un miembro ya que está en período de prueba) sobre temas del negocio (valores, misión, visión, plan operacional anual, etc). Mi meta es que esta persona alcance un nivel superior al que ya puntuó en la prueba que se le aplicará al finalizar el término (3 meses) y pueda comunicarse en un ambiente de negocios con el nivel de inglés que posee.

Qué paralelismos veo entre la RSE tradicional y esta RSE liderada por el empleado?

1.  Hacer más con menos: este tipo de objetivos promueven que los conocimientos adquiridos por un empleado (dentro o fuera de la empresa) sean aprovechados por otros. Al final la empresa termina recibiendo el beneficio multiplicado: tiene un profesional formado que replica sus conocimientos a otros.

2. Sentirse bien: cuando se hacen este tipo de actividades el empleado se siente participe del éxito del otro, en pocas palabras se siente bien por haber hecho algo positivo para otro.

3. Tiene motivación: al igual que en RSE no todo es voluntario. En algunos casos sin las legislaciones nacionales muchas empresas no cumplirían con las regulaciones laborales y medioambientales que son hoy sus banderas de RSE, lo mismo pasa con el empleado. Al final inviertes tiempo y esfuerzo… por amor al arte? Pues no siempre… si el empleado lo tiene en sus objetivos y tiene una meta a alcanzar y por la cual será medido, tendrá que encontrar la manera de hacerlo.

4. Beneficio mutuo: así como vigilar porque las operaciones de la empresa no dañen al medioambiente benefician a largo plazo a la empresa, estas actividades que el empleado emprende para desarrollar a otros pagará sus beneficios también ya que: si dictas un taller de cómo escribir e-mails de negocios a tus compañeros (les dejo la presentación aquí) , es muy probable que recibas e-mails mejor escritos (reduciendo el tiempo en aclaratorias o en leer interminables disertaciones), si ayudas a la super asistente administrativo a mejorar su inglés conversacional recibirás menos peticiones de ayuda cuando alguien solicite algo en inglés, si apoyas a tus compañeros a tener ideas de ahorro de tiempo y mejora de procesos tus metas se verán positivamente impactadas.  

5. El éxito aislado: en RSE se habla mucho de cómo la empresa tiene el deber de preocuparse porque sus acciones se traduzcan en beneficios para sus stakeholders (empleados, comunidad, proveedores, clientes, accionistas etc. ) y de cómo a la larga esto beneficia a la misma empresa bien sea porque aumenta el sentido de pertenencia del empleado, crea fidelidad en el cliente y potencia una relación ganar-ganar con el proveedor, entre otros. Sin embargo, al potenciar el desarrollo del otro, se crean vínculos en el trabajo que fomentan el clima organizacional positivo, que permiten que si no se tiene el conocimiento se pueda recurrir a otro para mejorar, entre otros. 

El éxito aislado como empleado (al igual que lo pensamos a nivel de una empresa) no existe, se puede sobresalir, sin embargo son las metas logradas como departamento, como planta o como empresa las que serán reportadas y en ese caso somos tan fuertes como nuestra eslabón más débil.


lunes, 13 de julio de 2015

Francamente, no hay días malos

Salí temprano pensando adelantar, jugándole una triquiñuela al tiempo y ganar, al menos, por una vez.

El metro vacío, tengo un sueño que no me cabe en el cuerpo. El café en mi termo me tienta. Bah! Si ya nadie le hace caso al “dejar salir es entrar más rápido”… al menos un sorbito puedo permitirme.

Ya voy en la parte del libro en la que Celia Foote va a la fiesta de beneficencia (sí, estoy leyendo “The Help”. Sí, sí el mismo de la peli… “eat my shit” y todo el cuento).

Ya en el tren la cosa se ve rara… muy lleno como para ir en contraflujo y a esta hora. Pero nada, esperamos, y llegó y nos sentamos (ya voy acompañada en este trecho).Nos bajamos y esperamos… la camioneta no llega, han trancado la vía. Bendito tiempo que me gana, así tramposamente.

Y aquí vengo entrando a la Planta a las 8:40 cuando se supone que debía llegar a las 7:10.
Primera reunión, segunda reunión, curso. Pausa que viene el almuerzo. Llamada, y ya… se me fue el día. Hice de todo pero a la vez siento que no hice nada. Ya oscurece y vamos de camino a la ciudad. 

Mi hermana me escribe. Que el pajarito que rescató de ser atropellado se murió. Coye… tan bello el pajarito, toda una cuchurita… qué porquería de noticia.

El tiempo no sólo me ganó, me remató con tráfico en la Francisco de Miranda, desde el Fuerte Tiuna hasta los Chaguaramos. Los párpados me pesan… quiero que se acabe el día y de repente… se me prende el bombillo…

Y pido que me dejen más arribita y camino hasta ver su vitrina de felicidad. De gente que toma un buen café y que come la torta que Dios mismo debe haber horneado sólo para sacarnos una sonrisa.
Y entro en este pedacito de cielo, donde la gente disfruta, se ríe, conversa temas agradables. Donde el techo me recuerda a mis amadas nubes de Calder y donde un par de chicas ya saben que tengo cara de querer mi torta de zanahoria con cremita.

En donde el agua es gratis, el Wi-fi liberado y en donde un trocito de torta para probar en el mostrador intenta disuadirme para que le monte cachos a la de zanahoria.
Y ahora estoy yo en la pecera, nadando feliz alrededor de los corales, viendo lo triste que se ven los de afuera… ¿por qué no entran?

Salgo renovada, con ganas de echarle pichón al reporte que debo terminar, suspirando con el corazón lleno de amor por el dulce y los pulmones impregnados de olor de café. Feliz de haberme mimado un poquito hoy.



Francamente, no hay días malos porque todos pueden terminar en Franca.     



pd: Gracias por mi Llano en Llamas.



sábado, 4 de julio de 2015

Soy mujer y ese es mi pecado



Camina por la calle contenta porque consiguió el cereal que le gusta (vive en Venezuela en donde la gente se contenta por esas banalidades).

Cruza la calle y al pasar por la isla de la avenida un señor de unos sesenta años la mira y le dice “ven y chúpamela” mientras extiende su mano.  



Esa que camina en la calle y a la que le dicen eso soy yo. Una mujer con un fenotipo algo común en Venezuela (morena, cabello oscuro y estatura media), que de seguro no es la más linda de la calle ni tampoco la más esmerada (difícilmente me maquillo). El que me dice esto lo dice sonriéndose, en voz alta y sin vergüenza, no parece un tipo de las calles, parece alguien que tiene familia y que va o viene del trabajo… ¿por qué me dice esto a mí? ¿Por qué no le da pena decirlo? La respuesta después de estos treinta días de experimento social es muy sencilla: me lo dice porque soy mujer.


Hace treinta días más o menos en una pseudo charla del grupo de mujeres en el que participo decidimos mostrar el video espeluznante de una chica que camina todo un día por Nueva York con una cámara escondida; a la muchacha la miran de manera vulgar, la persiguen, le hablan, le gritan, la acosan a los ojos de todos y en plena luz del día (en gran parte del video). Si no lo han visto paren esta lectura y véanlo https://www.youtube.com/watch?v=b1XGPvbWn0A
 

Después de ver esto algunos de los que vieron el video dijeron sus opiniones. Para algunos resultó confusa la sola idea de que un piropo (en caso de los “piropos bonitos”) pudiera resultar molesto para nosotras. También hubo algunos comentarios de los que se desprendía que algunas mujeres muestran mucho, que se visten para provocar y que es normal que les digan cosas, para otros a las mujeres les gusta y hubo el que dijo “es solo una broma”.


Con todo esto en mente decidí comenzar el experimento: me fotografiaría durante treinta días y anotaría todo lo que me dicen y, en caso de poder identificarlo, anotaría los rasgos de quien me lo dijo y el lugar.


Los  resultados me asombraron más de lo que se pueden imaginar: de treinta y un días solo en dos no me dijeron nada, ni fui objeto de miradas, ni gestos indecentes. En ambos días estaba vestida con un estilo más o menos similar que los días anteriores. 


Esta entrada se haría extensa e interminable si colocara todas las fotos y escribiera todo lo que me dijeron (para l@s que quieran ver todas las fotos y leer lo que dijeron creé una galería en Flickr https://www.flickr.com/photos/24763249@N04/sets/72157655045364489), mi pequeño experimento me dejó estas conclusiones:



  1. Puede que una mujer como yo (en sus veinte y tantos) reciba al menos una vez al día una muestra de acoso sexual en Caracas si se mueve en transporte público.
  2. No hay un patrón claro en cuanto a la edad, sin embargo en mi caso el 60% de los acosadores parecían superar los veinte años
  3. Los acosadores no tienen vergüenza, no sienten que lo que hacen esté mal y en el 50% de los casos estaban acompañados. Sus compañeros celebraron sus acciones
  4. El acosador prefiere gritar o decir algo mientras se está en movimiento (él o la victima), en el caso de estar confinados en un mismo lugar mira a la víctima hasta que uno de los dos  se mueve.
  5. Pareciera que el acosador no tiene intenciones de conocer a la víctima o al menos no espera que sus acciones generen la oportunidad de conocer a la persona.
  6. No parece importar cómo se viste la víctima, con cualquier ropa, desde jeans, franelas, suéteres y faldas largas. Tampoco la manera en la que tiene el cabello: recogido, semi-recogido, suelto.

Creo que el único elemento común de todos los días fue mi género


Si la culpa es de nosotras, las víctimas del acoso, entonces nuestro pecado es uno sólo: el ser mujeres.

¿Les ha pasado algo así? ¿Son de los que le dicen cosas a las mujeres en la calle?

domingo, 21 de junio de 2015

Lean In / Vayamos Adelante

Hace un buen tiempo tuve la oportunidad de leer en la revista TIME un artículo titulado "Por qué quiero que las mujeres vayan adelante" de Sheryl Sandberg. En ese artículo ella ofrece la tesis central que desarrolla en el impecablemente escrito "Lean In, Women, Work, and the Will to Lead" ("Vayamos adelante: las mujeres, el trabajo y la voluntad de liderar") publicado en el 2013 y que gracias a una querida amiga (que me lo trajo de EEUU) pude leer semanas atrás.

En este libro Sheryl, quién para quienes no lo saben es la Directora Operativa de Facebook, describe lo que para ella es uno de los mayores impedimentos para que las mujeres lleguen a la cima de cualquier industria: la voluntad de hacerlo. 

Lejos de lo que puede parecer, el libro no ignora que la sociedad patriarcal ha impuesto durante años limites y patrones societales en los cuales definitivamente las mujeres no tenemos las mismas oportunidades que los hombres, sin embargo reconoce que muchas veces las decisiones que tomamos las mujeres trabajadoras de hoy determinan que no lleguemos a alcanzar nuestro potencional negándonos a nosotras mismas las oportunidades que se presentan. 

Aunque es difícil escoger entre todas las ideas brillantes  y exhaustivamente documentadas e investigadas, estos son los cuatro puntos que me hicieron colocar este libro como un MUST para cualquier mujer:

1. El éxito está negativamente relacionado para las mujeres: es un hecho ya estudiado, una mujer exitosa  no gusta tanto como un hombre exitoso; ni a los hombres ni... a las congéneres. Ignorar este hecho nos hace imposible el combatirlo. Es por ello que en vez de ayudarnos las mujeres en el campo de trabajo competimos contra nosotras mismas y, en algunos casos, le tenemos aversión a hacerlo para no dejar de agradar.  

2. La igualdad de oportunidades en los géneros siempre ha sido  buscada en la calle, en el campo laboral, pero no en el hogar. Vemos entonces a esas súper mujeres intentando hacerlo todo cuando la responsabilidad en casa también debe ser compartida en partes iguales, no sólo porque debe ser así sino porque también libera al hombre de ese cliché castrador en donde su paternidad tiene un límite marcado por esquemas sociales tradicionales. 

3. No es que no vaya a haber alguna vez un conflicto familia- trabajo pero puede manejarse de mejor manera que renunciando: el tomar decisiones para minimizar el trabajo porque se prevé un conflicto de este tipo o no tomar retos laborales para que algún día no se presenten sólo consigue abrir el camino hacia la salida del mercado laboral.

4. Las mujeres que llegan lejos tienen una mayor responsabilidad: si más mujeres llegan a la cima de sus carreras y a puestos directivos las necesidades y voces de las mujeres podrán ser escuchadas con igual fuerza que la de los hombres. El que una mujer llegue a la cúspide  significa un logro para ella y para el resto de nosotras. 

Por último, no considero que sea un libro de autoayuda, Lean In es el relato del viaje profesional de una de las mujeres más poderosas del planeta y de sus opiniones de cómo la lucha por la igualdad de oportunidades para los hombres y las mujeres puede ser lograda desde el esfuerzo individual de cada una de nosotras en casa y en la oficina. 

Recomiendo con los ojos cerrados el libro (que ya está en español en Amazon) para aquellos y aquellas que creen que las oportunidades de las mujeres no son las mismas que las de los hombres y que algo debe hacerse al respecto.