domingo, 10 de septiembre de 2017

Lo que te diría

Si estuvieras aquí

Te diría que no estaremos para siempre.

Te diría que en especial tú no estarás para siempre.

Te diría que es mejor que digas todo lo que piensas.

Te diría que es mejor que nos sientes en una mesa y nos digas a todos lo mismo.

Te diría que no quiero secretos.

Te diría que no quiero saber más.

Te diría que no pretendo santificarte.

Te diría que siempre te veré humana.

Te diría que no eludir que has tenido la culpa.

Te diría que no te echaré toda la culpa.

Te diría que estoy sola.

Te diría que necesito acostumbrarme a esta carne.

Te diría que me estoy acostumbrando a estas voces.

Te diría que a pesar de todo mientras te recuerde seguiré viéndote.

Te diría que tu recuerdo es lo único que me acompaña.

Te diría que somos tú y yo.

Y que como esa alianza era siempre compartida.

Me acostumbré a ser yo.




sábado, 19 de agosto de 2017

Al Gran Amor de mi Vida

Hola… te tengo que advertir antes de que empieces a leer que esta no es una carta de amor.

Así como carta carta no sé si sea. No sé si tiene destinatario, o mejor dicho, no sé si la llegues a leer, no sé si donde estás llega Ipostel o el Internet.

Tampoco es de amor, al menos no de amor correspondido, de amor feliz, de esos amores bonitos que ríen y se acompañan en la oscuridad de la noche con respiración acompasada.

Seguramente ahora me estarás regañando, pero créeme… tengo justificación…

Es que se me ha antojado escribirle al desamor, al desamor que te suelta lágrimas, al que te arruga el corazón, a ese que padeces sola embojotada en la cama deseando despertar de la pesadilla. Estoy atravesando, sin freno y en bajada, por el despecho más fuerte que he vivido… ¿De qué más voy a escribir sino es de él?

Creía saber qué era el amor. Desde la azotea de un piso treinta miraba con cierta altanería a los enamorados, a las parejas agarradas de mano, leía las historias de amor y creía saber qué era y qué se sentía.

Me creía en la capacidad de encontrarlo, por sus señas lo buscaría, el destino me guiaría y viviría otra vez ese amor de novela. Lo imaginaba como una producción de Disney (en la que todos cantan) con diálogos de Jane Austin y de Isabel Allende. Un amor que no cabe en el Metro de Caracas y al que hay que entregarse apasionadamente.

Pero viniste tú y me tomaste por sorpresa.

Tú, a la que no tenía inventariada. Tú, la de siempre, la que nunca faltaba. Tú, con tu tibieza, tu amor acogedor con olor a mango maduro que viniste a quitarme la pieza de este rompecabezas que cargo sobre los hombros.

Por ti he hecho tantas cosas que no tenía pensadas…

Me he arrodillado para rezar aunque siempre había dicho que Dios no necesitaba esas muestras de fe.

He llorado sin razón y a toda hora violando ese pacto mío de no hacerlo en público.

He reconocido mi insignificancia y el hecho de que ante esto, soy una más, actuando como lo haría cualquier hijo de vecino.

He renunciado a la razón, la lógica y el pensamiento. Todo esto ha sido vísceras, pálpito de corazón y susto en el estómago.

He dejado mi orgullo y mi vergüenza y he pedido favores por los que estaré atada eternamente.

Y aunque creo que me estoy enamorando otra vez la sombra de tu abandono y las huellas de este desgaste no me dejan sonreír completo.

Estoy como estornudando sin ganas, como respirando con el pecho trancado, como comiendo chocolate sin azúcar y café sin leche.

Estoy bipolar riendo y llorando, suspirando y gritando. Hablando sola cuando creo que hablo contigo.

Y cuando estoy a punto de convencerme de que lo he superado viene cualquier tontería y ahí me quedo; con la costra levantada otra vez y sangrando por esa herida que no se cura ni se cierra.

Este es el primer catorce de febrero sin ti, es el primer día de los enamorados en el que no estamos juntas,  en los que no tengo que pararme a comprar las flores que compraba como autómata porque “tú no tenías quién te las regalara”.

Treinta y un años mamá y ahora que el cáncer te ha llevado lejos de mi es que me he dado cuenta que el amor de mi vida estaba cerca, que esas flores se las di a mi amor bonito, eterno e inolvidable, que dormía en el cuarto de al lado, que su olor, sus gestos, su cara ya me eran familiares y conocidos, que desde que nací he sido arrullada y mimada por ti, el gran amor de mi vida.

Cuento los días para volver a verte.

Tu hija.

lunes, 24 de abril de 2017

El arte de Tolerar y la democracia que nadie quiere

Desde siempre la gente ha hablado de política, de los problemas sociales y económicos como si conociera las respuestas a todas las situaciones, se hacen eco de opiniones y van por allí diseminando su criterio que blanden como verdades absolutas.

En las ciencias sociales la verdad es siempre relativa. Creemos saber las causas que originaron la II Guerra Mundial porque encadenamos hechos, buscamos documentos y construimos un argumento, sin embargo, a diferencia de las ciencias puras, en las sociales puede haber diferentes respuestas, diferentes teorías y diferentes percepciones.

Nos gusta decir que queremos democracia, nos agrada la palabra y, más en estos tiempos, de un lado y del otro hemos desvirtuado profundamente su significado. La mayoría cree que la democracia consiste en acudir a las urnas y elegir al gobernante, habrá el que agregue “bajo condiciones equitativas, justas y transparentes”, algunos blandirán la constitución en sus manos y enumerarán otras condiciones y dirán que la democracia también comprende otros derechos e implica algunos otros deberes.

Sin embargo, la democracia implica inexorablemente el respetar la libertad del otro y eso es, con otro nombre, TOLERAR.

Uno no TOLERA a la persona que le agrada, a la que piensa igual que uno o la que quiere. Uno TOLERA a la que piensa diferente, a la que no le agrada y a la que no quiere. Por eso, al respetar la opinión de otro aunque difiera de la nuestra estamos TOLERANDOLO, porque, siempre y cuando esta persona no atente contra la vida de otro, no veje a otro, no injurie ni difame a otro, ni genere contenido que incite al odio y a la violencia, su opinión y su voz, no tiene por qué ser acallada.

Tiendo a ser una persona positiva y, los que me conocen, saben que soy bastante crítica y que no estoy de acuerdo con el actual Gobierno. Creo en la posibilidad de rectificación de las personas y, aunque no estoy de acuerdo con muchas, este mundo es mucho más enriquecedor porque personas con diferentes voces están en él.

La TOLERANCIA, no es popular, es difícil y es incómoda. El día de hoy un conocido en Facebook me criticó personalmente (poniendo en tela de juicio los años de estudio en mi Alma Mater). Les dejo la imagen para que la lean aquí.




Lo que esta persona me hizo ver, es que la TOLERANCIA, ese valor que nos ayudará en los días de construcción del país que queremos (uno inclusivo, productivo, positivo, en donde haya justicia y libertad) no es un concepto internalizado por nosotros (entendiendo por nosotros a la oposición). Creo que si estamos en este lado del tablero es porque no estamos de acuerdo y no compartimos el proceder de los “rojos” y entonces… por qué nos comportamos como ellos en el ámbito privado. Es que acaso no es válido estar fastidiado por no poder dormir, o no es válido estar molesto porque no puedes comprar algo o porque el corte de cabello no te quedó bien y expresarlo en tus redes sociales personales? ¿Acaso eso excluye el resto de las preocupaciones que uno como venezolano tiene día a día en su cabeza?

Tall y como hoy César Miguel Rondón y Marcel Rasquin comentaban en el programa (refiriéndose a unos talleres de cine)el hecho de que muchas cosas estén mal y que muchas cosas tienen que hacerse no significa que otras que ayudan a formar, a construir y a hacer arte no deban hacerse. No creo que el escribir mensajes incendiarios por el Facebook ni ofender personalmente a los que escriben estatus con los que no estoy de acuerdo aporte al país. El desacuerdo es válido y si son mis “amigos” en la red social asumo que algo de aprecio les tengo y que puedo ventilar la diferencia sin menospreciar.


El morderse la lengua y pensar dos veces antes de decir (o teclear) lo primero que se nos ocurre y el ver la manera de expresar nuestro descontento sin ofender es parte de esa inclusión y de esa TOLERANCIA necesaria para que exista eso que decimos estar defendiendo hoy en este país y que llamamos DEMOCRACIA. ¿Cuantos estaremos dispuestos a hacerlo para lograrlo?

jueves, 26 de enero de 2017

La Supervivencia del más apto. Versión Venezuela

En biología (creo que de noveno grado) estudiábamos principios de genética (lo conjugo en pasado porque con el modelo educativo actual no tengo la menor idea si siguen impartiendo estos temas), dentro de estos principios nos hablaban de un señor, Charles Darwin, y de su teoría de que algunos rasgos de las especies que las hacían más adaptables a su entorno eran forjadas y potenciadas por el medio ambiente. Estos rasgos (no autóctonos de la raza en sus orígenes) permitían que algunos individuos subsistieran, es decir, mantener su existencia, y a eso, palabras más palabras menos le llamaron “Supervivencia del más apto”.

No soy bióloga ni pretendo ser exacta con los conceptos, pero mal que bien he ahí la idea general que, cambiando una que otra cosa, la transfiero al entorno social (aquí es donde los biólogos cierran la página del blog porque se dieron cuenta que no abrieron lo que estaban buscando): hay rasgos, costumbres, prácticas,  que adquirimos, que no son propios de nuestra personalidad o naturaleza y que nos “ayudan” a sobrevivir en determinados entornos sociales.

Para nadie es un secreto que en Venezuela el entorno es adverso y hostil, nadie duda que sea un verdadero reto (y una suerte y bendición de Dios – si creen en Él- ) mantenerse andando en esta  caminadora que lleva un ritmo frenético y endemoniado. Muchas veces el sobrevivir está atado a la adopción de estos hábitos de los que nos jactamos y que “nos mantienen a flote”: el “bachaqueo” (compra de productos de primera necesidad o escasos a precio regulado para revenderlos a un precio mucho más elevado generando un lucro), el ver las bolsas de la gente descaradamente y preguntar dónde compraron si hay algo que nos interesa, la planificación de compras y la generación de indicadores de los insumos caseros (un rollo de papel me dura media semana, un kilo de café dos meses, una barra de jabón de tocador tres…), la ronda a farmacias aunque no estés enfermo con la lista de las medicinas que necesita todo el mundo, los escondites insólitos del celular para que no lo roben o el dejarlo estacionado en la casa (ahí pierde totalmente el sentido y deja de ser telefonía móvil… pero hay quienes lo hacen) y pare Ud. de contar.

Con todas estas mañas o trucos “inofensivos” están los cambios en nuestra personalidad, las cosas que empezamos a hacer o dejamos de hacer y que modifican quienes somos. Por un lado están esas actividades que nos gustan, nos relajan, nos distraen y nos distinguen que dejamos de hacer presionados por el medio adverso y empujado por el mundo de lo inmediato: caminar por la ciudad, hacer ejercicio al aire libre, subir al Ávila, frecuentar determinados lugares, dar la cola, ir a conciertos, a las plazas o a los parques, leer en el metro, escuchar música en la calle. Por el otro están nuestros valores y actitudes: el decir los buenos días, el ayudar a un vecino, el dar las gracias y el no empujar a la gente.

Bajo el concepto estricto… si hablamos de adaptación, tendríamos que modificar nuestra personalidad, nuestro propio ser para sobrevivir en este entorno que pareciera contrario al buen humor, a la risa, a la amistad y al amor, al arte y a las buenas ideas.

Estoy convencida de que el camino no es adaptarse para sobrevivir, la solución es ser resilente, es la capacidad de sobreponerse a la adversidad. El adaptarse me suena a acostumbrase a este merequetengue (merequetengue= desastre, caos) y el acostumbrarse cambia, se convierte en resignación y nos marca de manera indeleble. Terminamos siendo una caricatura de lo que éramos dándole al ambiente la capacidad de modificarnos, nos volvemos las jirafas pues con cuellos y patas largas afectando a las generaciones venideras.

No me malinterpreten, no hablo de gastar tu sueldo en salmón porque “mejor no adaptarse”, eso ya sería negación y locura, hablo de que no podemos dejar de pasar tiempo con los amigos porque “todo está peligros y caro”, o dejar de leer porque “un libro está carísimo, o como o leo un libro”, o dejar de hacer ejercicio “porque no tengo tiempo”. Son justamente estas actividades las que nos mantienen cuerdos en esta locura, las que nos permiten atravesar por tanto con brillo en los ojos y música en la cabeza. Encuéntrense en tu casa, ve a una plaza de día y arma un picnic, intercambia libros o bájatelos por Internet, programa 30 minutos de ejercicio en casa, date tiempo para tu propia terapia de equilibrio mental.

No hablo de ayudar a todo el mundo en la calle, pero ser cordial con tus vecinos con los que diariamente te encuentras, decir los buenos días cuando entres a un lugar donde estén otras personas o abrirle la puerta a alguien que lo necesite no atenta contra tu vida, todo lo contrario.


Al final creo que somos nosotros, los que no nos viciamos del ambiente, los que seremos los más aptos de levantar estos escombros. Al menos eso me gusta pensar. 

domingo, 13 de noviembre de 2016

Mis 62 días sin celular

Poco más de dos meses pasaron desde el día en que, subiendo por vez primera al Humboldt, mi celular dejó de funcionar siendo el primer Samsung Mini S4 del país al que se le diagnosticara formalmente mal de páramo el cual resultó mortal para su tarjeta madre.  

Mi joven celular (para mi estaba apenas entrando en la adultez) me abandonó en este mundo de celulares inteligentes y gente no tanto (sino vean lo que pactó la MUD hace nada…), dejándome desprotegida ante los avatares que se suscitan en este país día a día.

Producto de la zozobra que me embargaba consecuencia de esta pérdida abrupta para la que nadie me preparó y ya recuperada y habiendo buscado un sustituto que mal que bien cumplirá (espero) sus funciones, pensé en dejar testimonio escrito de las cosas más reveladoras en las que caí en cuenta durante estas eternas 1488 horas.

1.       Tu mejor amigo es el celular: en el mundo moderno el celular es tu mejor amigo, y lo es porque es el único que está contigo desde que te acuestas hasta que levantas, se aguanta todo lo que dices (literal), te acompaña a todos lados, te recuerda lo que tienes que hacer y, lo más importante: te ayuda a conectarte con los amigos de carne y hueso. Lejos de creer que la tecnología aleja a la gente, durante estos días me he dado cuenta que la razón de estos dispositivos es acercar a la gente no importa en donde estén.

2.       No me sé casi NINGUN número de teléfono: sí… me sé el de mi casa, el de mi hermana del medio y YA, todos los demás números estaban en mi teléfono. Volví por un tiempo a las agenditas de bolsillo (MIEDOOOO) de esas que tienen un espacio mínimo para que entren la mitad de los números escritos en mi letra Arial deforme tamaño 20.

3.       Y si me roban y no tengo NADA: ¿saben qué dá más miedo? ¡Que alguien te quiera robar y no tengas qué dar! ¿qué choro en este país se va a creer que andas por la vida sin celular?…

4.       Si hice algo y no lo posteé no existe: yo soy la típica intensa en redes sociales “hago, posteo, luego existo”… durante estos 62 días tuve que acostumbrarme a ver una flor maravillosa y no compartirla, a tararear veinte veces una canción sin actualizar mi estatus del Facebook, a salir a la calle sin ver el estado del Metro en Twitter y a no poder ver cómo mis amigos me informan de manera impersonal (a mí y a la humanidad) lo que comieron, qué hicieron y cómo están… fue como una gran pausa en el espacio.

5.       TODOS ven su celular cuando comen más de 5 veces: al no tener el celular en la mano te percatas de que incluso compartiendo una comida en el trabajo TODOS ven ,al menos 5 veces (sí sí… las conté), su celular por motivos diversos. El celular no tiene que sonar necesariamente; es como una patología o mejor dicho un acto reflejo (del que yo debo padecer también).

6.       Es una extensión mejorada de tu memoria: los recordatorios de los cumpleaños de tus amigos, tus datos personales, los documentos que seguramente necesitarás, tu cuaderno de notas, el que te permite validar un dato o nombre en un clic o cuál es la canción que está sonando. El celular es una ramificación más del cerebro que te apoya en miles de tareas.

7.       TODOS asumen que tienes celular y que es inteligente: y por eso nadie llama, nadie envía mensajes de texto. Todas son etiquetas en Instagram, menciones en Facebook, mensajes en WhatsApp por lo que la gente da por sentado cuando te pide el teléfono que se podrá comunicar contigo por esta vía (por ejemplo los proveedores) y los que están enterados de tu pérdida tendrán lapsus mentis constantes.

Y por último… si es tu cumpleaños (que me pasó) no sabrás quién te felicitó sino cuando te sientes a la computadora porque más de la mitad de las felicitaciones hoy en día son virtuales…


Por todo esto y más larga vida a los celulares inteligentes que nos facilitan la vida y nos conectan con la gente. Amén!

lunes, 5 de septiembre de 2016

El Museo de la Inocencia en la vida real

Casi siempre me parece que los libros que leo me escogen en vez de ser a la inversa. La razón por la que pienso eso es que cada uno de ellos guarda una extraña (y casi paranormal) relación con mi momento de vida, con las experiencias que estoy viviendo en el momento o con los pensamientos que están germinando en mi cabeza.

Y eso justo me pasó con el libro que acabo de terminar de leer, “El Museo de la Inocencia” de Orhan Pamuk. En este libro el personaje principal (Kemal) se enamora perdidamente de una parienta lejana (Füsun) que no solo es más joven que él sino que además pertenece a otro estrato social. El amor que él le profesa a ella raya en la obsesión, tanto así que decide (después de acontecimientos que no contaré para el que desee leer la novela) hacer un museo en donde pueda exponer todos los objetos relacionados con su gran amor y contarle a los visitantes su historia.

El personaje al no poder tener contacto con su amada, en determinado momento de la trama, empieza a rememorar las sensaciones que con ella tenía (al hablar, al tener sexo, al tomar un té) a través de los objetos que por sus manos pasaron o por aquellos que fueron testigos silenciosos de su (la de ella) vida.

Aunque muchas cosas son terriblemente retorcidas en el comportamiento de Kemal, hay algo en lo que puedo decir que lo entiendo:en la esencia que él quiso exponer en su museo y el por qué tenía tanta importancia para él.

Hay algo de las personas que amamos que está relacionada con sus objetos, los escogieron, los usaron, decidieron quedárselos, en algunos casos las marcas de su uso o su olor permanece. Hay algo de ellos que nos devuelve un pedacito y que nos ayuda a conocer más.

Lo siento así porque he estado limpiando y arreglando las cosas de mi mamá desde hace un par de semanas y haciéndolo no sólo me he dado cuenta de que ella usaba esos trozos de papel, esas revistas, esos discos y esos cassettes para recordar a sus amigos, familiares queridos y estudiantes; sino que además aprendo un poquito más de ella y recuerdo un poco más también.

A diferencia de Kemal, no quiero quedarme con sus cosas para verlas y tocarlas, no creo que esa esencia esté allí todo el tiempo. Creo que regalando y repartiendo, donando y usando le son más útiles a alguien, le dan recuerdos de mi mamá a algunos y, sobre todo, le daría más alegría y placer a ella que así fuera.

Mi mamá hablaba mucho con nosotras (sus hijas) ya que vivimos mucho más tiempo con ella y, para bien o para mal, mi memoria es de elefante (debo recordar googlear de donde viene esta metáfora)… así que a veces cuando agarro un libro, una figura o un papel, sé exactamente a quién hubiera querido dárselo. A veces ni siquiera es el objeto en sí, sino una foto que mando al amigo o sobrino(a) que se lo dio. A veces me sorprende la ausencia de objetos relacionadas con algunas personas. Si mi papá estuviera vivo le llamaría solo para darle la cajita de cassettes grabados por él para mi mamá y que ella aún guardaba (así se echaban los perros antes señores) y las entradas a esos primeros conciertos a los que fueron juntos.

Entiendo ahora lo que antes oía de boca de terceros que habían perdido a sus seres queridos que se indignaban por familiares y amigos que pedían cosas del ausente... al final, es parte de la intimidad de esa persona y sólo él y sus más cercanos sabrían qué hacer, el dolor, el recuerdo y los objetos forman parte de ese luto. Agradezco infinitamente que ni mis hermanos ni yo hallamos tenido esos episodios desagradables con nadie. 

Kemal llamó a su museo “El Museo de la Inocencia”, si tuviera que llamar de alguna forma a la colección de objetos que mi mamá dejó atrás este sería “El Museo del Amor” porque no hay ni un papel, tarjeta o carta que ella haya guardado que no expresaba amor, cariño e intimidad y al final… con los recuerdos de eso, de lo bonito, es con lo que nos vamos.


Pd. El libro tiene un final impredecible. Es bastante largo pero es bueno y sirve en cierta forma como ventana a la sociedad turca de la época que recrea el libro (mediados de los 70’) y, para mi sorpresa, ¡el Museo de la Inocencia existe de verdad!, el autor creó un museo exacto al descrito por Kemal en su novela!    



jueves, 18 de agosto de 2016

De vuelta

Leo mis últimas entradas y entiendo claramente por qué tengo meses sin escribir. Un blog personal es TAN personal. Es hablarle a la nada y al mundo al mismo tiempo. 

Una buena amiga me dijo hace días "extraño tu blog" y cuando me lo dijo pensé "yo también", extraño escribir, extraño la introspección que ello conlleva, extraño el compartir lo banal y lo profundo como si fuera trascendente y encontrar el eco, el asentimiento y la negación en el mundo virtual. 

Es muy raro escribir y no leerle a mamá las entradas, es raro sentarse a vaciar tu mente en este cuadrado sin escuchar que detrás de mi ella conversa con Mimoso (su gato) o me pide que coloque música.

La continuidad de la vida sin ella es toda una rareza, una suerte de surrealismo tétrico, porque no está pero está, la siento ausente pero tan presente...

He empezado a escribir un columna en una sitio web de noticias (www.elturpial.net) y esto me ha ayudado un poco a no tenerle miedo a jurungar el avispero que tengo en el pecho con el tecleo de mis dedos... vamos a ver que sale ^_^

domingo, 17 de abril de 2016

Nuestro duelo

Llego de la clínica aquel fatídico día y por primera vez Sam no salió a recibirme, él, Philippe y Mimoso (los gatos de mamá) se quedaron quietos y me miraron, habrá llegado ella conmigo o se adelantó a decirles lo que ha pasado?

Han pasado más de diez día y no se han separado de mí. Alguna vez han visto a unos gatos actuar como perros falderos?

Philippe (el más enigmático, arisco y pensativo) quiere estar cerca de mí, se me acerca y recuesta su cabeza en mi pierna, creo que me adoptó…

Sam enfermó al tercer día, la infección bucal recurrente empezó a sangrar copiosamente. La veterinaria preguntó si había pasado por una emoción traumática últimamente… sí, perdimos a mamá. Resulta que Sam se deprimió, sus plaquetas bajaron y le atacó la infección muy fuerte. No se supone que los animales no tienen sentimientos ni pensamientos?

Sam nunca dejó de comer o de mover la colita, “a quién se parece?” me apuntó mi hermana… Ay Sam! , has estado disimulando que todo está bien para no hacerme sentir mal…

He tenido que olvidar que no quiero hacer nada para darle su medicina, para acariciarlo aunque sea con los pies, para abrazar a los gatos y decirles que ahora estamos juntos en esto de sobrevivir.


Es domingo y el día esta nublado y aquí estamos todos, viendo películas románticas, respirando acompasadamente, dándonos calor, nadie ha dicho ni miau (literalmente) pero sabemos que estamos pasando por esto que llaman duelo juntos. 

domingo, 10 de abril de 2016

Lo único que vale

Tu vida vale un mundo para mí
El Universo, la Galaxia, 
Lo quiero yo vivir.

Te cambio mi calma por tu bien,
Mis horas de sueño y mis suspiros
Por muchos años aquí contigo.

Vales cada lágrima y cada risa también
El chocolate y el café
Todo lo que he visto y lo que veré.

Quería darte viajes y momentos inolvidables
Ahora solo quiero sanarte
Que comas bien y curarte.

Tu olor a mango maduro,
Tus manos confortándome
Hoy eso es lo único que me importa,

Hoy eso es lo único que vale. 

* 29/03/2016 - 3 am

De mamá para ustedes

Buenas tardes y gracias a todos por venir.

La hija, la abuela, la tía, la amiga, la hermana y la madre que era mi mamá era sin duda un ser muy especial.

Si ella estuviera aquí no quisiera que sintiéramos tristeza ni que lloráramos, aunque nos dejaría llorar.

Tampoco quisiera que nos vistiéramos de negro porque no le gustaba ese color.
Quisiera estar aquí para compartir con todos tomando café y comiendo una torta de zanahoria.

Mi madre se consideró siempre una maestra y una estudiante de la La Luz.

Durante los últimos meses de su vida terrenal estuvo muy reflexiva, pensando en los momentos felices con cada uno de Uds. gracias por darle esos momentos, sería interminable mencionarlos todos.
 
Sé que ella quisiera que admirásemos las guacamayas cuando surquen el cielo,

Que camináramos por la grama con los pies descalzos como ella lo hacía,

Que escucháramos el concierto de Aranjuez con los ojos cerrados,

Que bailáramos una canción de Willie Colón,

Que entregáramos cada día a Dios,

Que no lloráramos una vida, que salgamos a salvar una de tantos animalitos que hay en la calle.
No nos queda duda de lo feliz que estaba por su familia.

Si estuviera aquí le hubiera dicho:

A sus hermanos: gracias. Gracias por darme sobrinos maravillosos, los amo.

A la abuela le diría: gracias. Hiciste lo mejor que pudiste y no podría pedir una madre mejor, gracias por durarme tanto.

Adrián a ti te diría gracias por darme nietos, los amo. Estoy orgullosa del gran padre en el que te has convertido.

A Yeli le diría: gracias por el apoyo incondicional, siempre he sabido lo especial que eres.

A ti Ari te diría: gracias, gracias por tanta entrega, por cada momento feliz que me has dado, por favor ten más con Raul, hazlo por mi.


A mi me diría: qué bonito escribes! Contigo cerré con broche de oro…










Si acaso nos quedaba alguna duda de que nos quería, el día de su fallecimiento abrimos un papelito que ella había escrito en el que se lee:

“Mis hijos me aman, Soy feliz”

Hoy estoy segura que la reciben sus seres queridos que ya no están con nosotros, los animales que no pudo salvar (salvó 40 animalitos en vida) y mi abuelo que, como ella solía decir, fue el único hombre que realmente le quiso en la vida.

Pido que piensen en ella feliz, tal y como la última vez que la vieron, ese era su deseo.



(*)Palabras misa 07/04/2016

viernes, 1 de enero de 2016

La Novela de Nuestra Generación

Si existiera en algún lado un premio que galardonara a una novela por ser la traducción en papel de la voz de una generación, con los ojos cerrados diría que Liubliana es la novela y Eduardo Sanchez Rugeles su autor.

Liublana, cuya primera edición es del 2012, trata la historia de un chamo venezolano de clase media (Gabriel), que logra irse del país (ya ven lo contemporánea), que se casa con su novia de la Universidad y al que todo parece irle más o menos bien (tipo normal) hasta que se topa con algo del pasado. Sí, ese algo es una mujer pero más que ella es lo que con ella logra descubrir de ese pasado lo que lo saca de esa normalidad que rayaba en letargo.

Liubliana nos habla de lugares comunes, tanto físicos como sentimentales. El deseo, la nostalgia, el desarraigo, la tristeza, los panas del pasado, los muertos del presente, los familiares trastornados… Liubliana tiene la magia de parecer una historia verídica que nos cuenta un pana, un primo o que le contamos nosotros, pudimos haberla escrito nosotros y por eso es que es tan absorbente, tan pegajosa para los ojos que se resisten en parpadear para apurar el final de cada párrafo.

La novela es tremendamente musical (a ver… como nosotros), las alusiones a estrofas, coros y ritmos es continua y, para rematar, los que lograron hacerse con las primeras ediciones pueden acompañar la lectura con una banda sonora construida especialmente para la novela.

Podría decir que Liubliana es para nosotros (los nacidos de los 80’s para acá en Venezuela) como lo fue Piedra de Mar para sus contemporáneos, pero creo que rebajo a Liubliana (me perdonan los que le rinden culto a Francisco Massiani), Liubliana es otra cosa, es algo más.

Tendremos que esperar que pasen los años para ver si los lectores del futuro sienten la novela tan suya como la siento yo y todos los que conozco que la han leído.  

Eduardo Sánchez Rugeles, es venezolano radicado en España y las veces que lo he visto firmando libros aquí en Caracas me llama poderosamente la atención cómo el fenómeno de rock star que se orquesta a su alrededor contrasta con su silencio (que yo llamaría timidez). Tengo todos sus libros pero lo dosifico, la nostalgia hay que administrarla de a poco.


Además de este librazo también ha escrito “Blue Label”, “Julián”, “Jezabel”, entre otros. El autor tiene una página web (http://sanchezrugeles.com/) y es activo en twitter (@SanchezRugeles). Su palabra preferida es “Melancolía” (o al menos eso me dijo cuando me firmó Julián), saquen Uds. sus propias conclusiones.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Aprende lo que quieras I

Siempre he pensado que el conocimiento no ocupa espacio, que para aprender solo basta la voluntad. Ahora, con el costo de la vida en Venezuela, con el tiempo que se reparte entre una cola y otra (bien sea tráfico o para conseguir alimentos) me he dado cuenta que sí, se necesita voluntad, pero además de eso otra cosa: Internet.

Así que para aquellos que como yo son unos adictos a esto de aprender, tomen nota… estos son los recursos online que he encontrado y… (muy importante) GRATIS!

¿Buscando formación profesional en tu área?
Si este es el caso les tengo un par de datos:

  • https://www.edx.org/ Plataforma desarrollada por la Universidad de Harvard y el MIT, Edx es una plataforma online en la que se ofrecen cursos online de Universidades e Instituciones reconocidas totalmente gratis. Puedes encontrar desde cursos de herramientas como Excel, como cursos de preparación para el IELTS, cursos de literatura (hay uno de Jane Austin que muero por hacer!) hasta cursos de liderazgo, estrategia empresarial o branding digital.
En los cursos tendrás clases magistrales en videos dictadas por los profesores, discusiones de contenido con otros estudiantes (en donde puedes preguntar y aclarar dudas), material complementario (todo disponible en la Web), pruebas de conocimiento y otras actividades como interacción en los grupos de Facebook o Google+. Al finalizar si no pagas nada (tal y como yo hago) recibes un certificado así (el de arriba). 

Si pagas 49 USD recibes uno así.

Ambos certificados son verificables con el código que tienen y lo puedes postear directamente a tu LinkedIn. He hecho tres cursos en esta plataforma y todos han sido de excelente calidad. La oferta en español es escasa (ojo, poco no significa nada hay 69 cursos actualmente en este idioma), si hablas inglés tienes más opciones (unos 600). Actualmente hay 408 cursos activos, 64 que empezarán pronto, 114 que están programados y unos 300 archivados (en estos puedes ver el contenido pero no genera ningún certificado ni puedes hacer las actividades de aprendizaje).


  • https://www.coursera.org/  desarrollada por dos profesores de la Universidad de Standford Coursera tiene más de un centenar de cursos en español y cientos en inglés. Coursera tiene mayor oferta académica que Edx y trabaja más o menos con el mismo sistema, de hecho a veces hay programas que se repiten en ambas plataformas y tiene la modalidad del certificado gratis y el pagado. Yo estoy empezando mi primer curso en Coursera y hasta ahora es la misma calidad que he visto en Edx sólo que con mayor cantidad de oferta académica.

Hay otras plataformas de cursos profesionales gratis pero nos las he explorado mucho por si les interesa aquí les dejo una que consulté por encimita http://www.formate-gratis.es/index.html (si hacen algo allí o lo han hecho díganme qué tal les pareció!)

Si tu tema son los idiomas:

  • https://www.youtube.com/ básico y sencillo, coloca en el buscador de YouTube el idioma y te aparecerán miles de opciones. Yo lo uso como complemento de mis cursos, pero si eres autodidacta podrías escuchar una serie completa del idioma que quieres a ver cómo te va, en inglés y en portugués tiene un montón de clases subidas por profesores, con muy buena calidad. No recibes ningún certificado pero al final… lo que importa del idioma es que lo manejes, ¿no?  Como apoyo a tu aprendizaje del idioma puedes buscar películas del idioma que estás estudiando o las canciones con sus letras, todo en un mismo lugar.  

  • https://es.duolingo.com/ está en Internet y en versión móvil. Duolingo trabaja con tu lengua materna y con la que quieras aprender. Esto es “contraindicado” pero he tenido amigos que con ayuda de esta aplicación han aprendido español (al menos lo básico) y yo lo estoy tomando como complemento a mis clases de portugués y me ha dado vocabulario. En Duolingo tienes la posibilidad de escuchar la pronunciación, traducir el significado, escribir y que te corrijan además de hablar y que el micrófono detecte si pronunciaste bien. Sé que nada se compara a un profesor de inglés escoces (Kevin I miss yooouuuu) pero para ser gratis y online está increíble y es muy divertida.

  • http://www.italki.com/ para los que no tienen amigos que hablen el idioma esta es una excelente opción. Registrándote en Italki tienes acceso a una comunidad de personas de todos los lugares del mundo que enseñan o quieren aprender idiomas. Los profesores y tutores cobran (triste realidad), pero los estudiantes solo piden un favor: ellos te hablan en el idioma que estas aprendiendo (y que es su lengua madre) y tú les hablas en la tu lengua nativa y les ayuda igual con su aprendizaje, ¿qué tal?. Después de pedirle a mi cunhado (sí Vicente a ti) que me conectara con amigos  para practicar portugués sin resultado llegué a esta página. No he hecho el primer contacto pero ya les contaré qué tal.

  • http://www.lingualia.com/ igualmente gratis, el concepto es similar a Duolingo por lo que pude observar en el demo pero solo es de inglés o español. Se ve didáctico y por la corta prueba que hice tiene el mismo sistema de combinar recursos visuales con audio.  

  • https://www.verbling.com/ en este sitio puedes comprar lecciones pero también unirte a conversaciones (con webcam incluida) para practicar tu idioma. No lo he hecho la primera vez, actualmente hay foros abiertos en inglés y árabe.


  • http://www.wordreference.com/ aquí puedes dilucidar una duda que tengas en el idioma en los foros disponibles, también escuchar cómo se pronuncian las palabras más allá de ver la traducción. Este es mi diccionario online favorito.



    http://www.thefreedictionary.com/ también me ha sido útil algunas veces.

  • http://www.bbc.co.uk/podcasts tiene grabaciones geniales en inglés de cualquier tema interesante, puedes escuchar las noticias y filtrarlas por área o tipo de contenido. Debe haber una página así en diferentes idiomas, solo googlea el idioma y busca podcasts que puedas descargar.

  • http://www.bbc.co.uk/learningenglish#navIndex-1 de la misma gente de la BBC está esta página para aprender inglés. Puedes encontrar cursos (gratis) y también otras secciones como series de publicaciones, pronunciación, drama, etc.


  • http://learnenglish.britishcouncil.org/en/ de la gente del British Council está esta página que tiene desde videos y clases online hasta series y juegos súper divertidos para aumentar el vocabulario, de gramática, aprender frases nativas, etc. Amé esta página cuando me la presentaron en el British y la sigo usando cuando quiero refrescar el idioma.

  • http://www.apple.com/itunes/podcasts/discover/ si tienes un dispositivo Apple esta puede ser una solución para almacenar podcast en tu dispositivo y escucharlos mientras estás en el carro (con los vidrios arriba) o mientras esperas en un consultorio médico (por ejemplo). Yo logré bajar un podcast de francés totalmente gratis con clases y material escrito y otro en donde una francesa hablaba de su día a día.


Incluso hay páginas para intercambios idiomáticos y culturales como http://www.penpalworld.com/ , en http://www.aulafacil.com/ encuentras unas lecciones útiles de idiomas (alguna que otra vez me han resuelto una duda), todos los periódicos y revistas del mundo tienen su versión online así que puedes leer lo que quieras de farándula, noticias o deportes en el idioma que estés aprendiendo. El Facebook es otra opción, solo busca el idioma que quieres aprender y verás comunidades en donde se habla el idioma y se comparte contenido en esa lengua y por supuesto tienes a tus amigos y conocidos que hablan otros idiomas y con los que puedes crear grupos en Facebook, Google+, o cualquier otra red social.


Esta entrada se me ha hecho ya muy larga… la próxima semana les comparto los recursos que he encontrado para tener libros gratis, para usar programas y herramientas informáticas, hacer manualidades, escuchar conferencias increíbles y más!

¿Alguna página y/o aplicación que quieran compartir conmigo de idiomas o cursos profesionales y que no esté aquí?

domingo, 18 de octubre de 2015

Resolviendo el problema de Boves y los Mantuanos

Esta semana terminé de leer Boves el Urogallo de Francisco Herrera Luque.

Para los que no están familiarizados con José Tomás Boves, él es el antihéroe de la historia venezolana, el más temido y sangriento de los oficiales españoles durante la Guerra de Independencia que, créalo o no, logró que los negros y pardos pelearan a favor del Rey de España y en contra de los criollos mantuanos.   

Creo que debo hacer un pequeño paréntesis sobre cómo y qué escribía Herrera Luque. Psiquiatra de profesión, escribió ensayos y luego novelas construyendo, a través de exhaustivas investigaciones, el perfil psicológico de sus personajes, de allí la complejidad y densidad de los mismos.

Terminé el libro con muchas ideas en la cabeza… la primera, es que definitivamente somos la misma cosa, vestidos diferente y repetidos en el tiempo. Nuestros complejos de inferioridad y superioridad pareciera que tienen sus raíces en el mismo proceso de colonización y en el absurdo sistema de castas que nos fue impuesto.

Boves, español de nacimiento, venido a Venezuela siendo adolescente, humilde que con su trabajo (y artimañas) logró amasar una fortuna, nunca fue lo suficientemente bueno como para ser tomado por igual por los mantuanos (blancos criollos, hijos de españoles y adinerados, dueños de haciendas que no realizaban trabajo manual alguno), tanto así que a pesar de aportar en demasía a la causa patriota, es condenado a una muerte de la cual lo salva en bando realista, engrosándolo en sus filas y explotando su naturalesza sangrienta y el odio atesorado en su interior.

Logra sumar a los negros y pardos a su causa, defendiendo un Rey extranjero que al final no iba a apoyar ningún cambio sustancial en un sistema jerárquico impuestos por sus propios funcionarios en sus colonias, por el odio que anidan en común. Los mantuanos son los que los han rechazado, por su color de piel (a unos), por su pobreza (a otros) y por sus origines (a todos). Los mantuanos les recuerdan lo que nunca lograrán ser, lo que detestan y anhelan a la vez.

El libro está minado de personajes que parecieran sacados de la actualidad; están las Bejarano, dos pardas hermanas dueñas de su propio negocio que compran al Rey su título de blancas y que aun así son rechazadas y excluidas de la vida social de la clase privilegiada y se me haría interminable comentar los paralelismos existentes en el libro versus nuestro día a día.

Mientras leía miles de imágenes se arremolinaban en mente. Recuerdo la mamá de un ex novio que usaba el término “gente bien” para referirse a sus iguales de clase. Recuerdo también cómo en una contra marcha opositora en la Central un vigilante que estaba en el bando chavista me gritó “desclasada” aludiendo que yo no debía estar en ese lado de la marcha con “ellos” los “blanquitos del Este”.

El estamento social colonial se ha flexibilizado, ha habido movimientos y migraciones y se ha ido permeando poco a poco,  pero la malla (ya no el muro) que marca el inicio y el fin del uno y del otro siguen allí. Tenemos los mismos derechos ante la Ley, pero las limitantes sociales (más allá de las monetarias) siguen estando presentes en nuestra interrelación cotidiana y este ciclón llamado Chávez logró evidenciar y capitalizar esas diferencias.

Pienso en la gente en el metro, cómo ven al diferente (al que lee por ejemplo), pienso en cómo se ensañan particularmente con ellos (sí, me ha pasado) y también pienso en cómo en determinado lugares he tenido que hacer caso omiso a las miradas que descaradamente interpelan a algunos, preguntándoles qué hacen en ese sitio y los hacen sentir fuera de lugar. Pienso en lo fuera de lugar y poco inclusiva que me pareció la última propaganda de Julio Borges (si no la han visto tomense unos minutos).


Chávez (que como Boves, terminó porque la Providencia así lo quiso y no por maniobras unidas y coherentes de los patriotas) supo explotar todo esto a su máxima expresión con una oposición que (como los mantuanos de antaño) no quieren sino volver al status quo anterior, sin entender que fue esa Venezuela la que germinó la semilla del árbol cuyos frutos estamos comiendo y que para el otro bando lo peor que puede pasar es justamente eso, volver a ser lo que éramos.

Como la promesa de Boves de que si peleaban con él podrían saquear y robar las casas de sus amos, hace unos días vi un grafiti de los Tupamaro en una zona humilde de Santa Teresa del Tuy, el grafiti dice en letras negras como advertencia (para nosotros) y como un juramento (para ellos) “si nos quitan nuestros sueños no les dejaremos dormir” ¿Estaremos escuchando acaso los acordes del Piquirrico sin darnos cuenta?











martes, 13 de octubre de 2015

Ventanas Amarillas

La conocí.

Conocí a la persona que me ha sacado carcajadas sin nunca decirme un chiste.

Que ha desatado airosos debates sin nunca haber entrado en polémica conmigo.

La persona que me ha hecho hurgar las calles buscando un minúsculo cuadrado amarillo con una frase sin sentido que de repente le da sentido a todo.

Llevo años leyendo sus calcomanías amarillas.

Llevo años tomando fotos y jugando con un amigo (tú Armin)  la absurda competencia de encontrar la última calcomanía.

Llevo un par de meses pensando que se había bajado del barco, pero no, creo que solo estaba en otras cosas.

No le conté nada de mí, no le pregunté nada de ella, qué importa si ya llevamos un rato conociéndonos?

Paseando por estas calles.

Una sola cosa haría con esta persona que no hemos hecho: darle ventanas amarillas al Oeste de la ciudad.

No pedí su número, no le di mi e-mail. Ya llevo años sabiendo donde encontrarle.

No le abracé, tal vez se hubiera desvanecido.

Y les cuento más? Me dio una calcomanía amarilla.


Armin: GAME OVER.

**Las dos últimas fotos son de Armin Kessler

domingo, 13 de septiembre de 2015

Develop Others / La Responsabilidad Social Empresarial del Empleado

El tema de la responsabilidad social empresarial es algo que me apasiona y, de una forma o de otra, bien sea en el ámbito académico o profesional siempre termino aproximándome a él una y otra vez.

Mucho se ha escrito, hablado e implementado sobre la  RSE, las empresas ya están aplicando el principio de ser responsables socialmente hablando no como caridad sino como norte en sus operaciones diarias y ya lo están viendo como una garantía de su éxito futuro tanto desde el punto de vista medio ambiental, como desde el humano (en donde comunidades y empleados son los principales beneficiarios); sin embargo creo que hay que dar un paso más y extender el concepto de responsabilidad social al empleado, a la manera en la que ellos como individuos pueden aportar su grano de arena a la comunidad y a sus propios compañeros. Les explico a qué viene esto y cómo se come.

Trabajando en PepsiCo he tenido que plantear mis objetivos bajo diferentes parámetros y uno de ellos es el “develop others” (desarrolla a otros). En este objetivo tengo que tomar algo en lo que yo pueda ayudar para potenciar el desarrollo de otros compañeros de trabajo. Con este “desarrollar a otros” PepsiCo promueve una especie de coaching, pero también lo que yo llamo Responsabilidad Social del Empleado como ente individual.

Para plantear el objetivo tuve que detectar una necesidad a la que (con mis recursos) pudiera hacer frente. Tal y como las empresas hacen cuando plantean su programa de responsabilidad social tuve que pensar en algo que me motivara, que fuera parte de mí; tuve que identificar los posibles stakeholders, colectar data para evidenciar la necesidad y diseñar qué acciones implementaría para subsanarla y como mediría el impacto de las mismas.

Es así como surgió el YARE Talk, que no es otra cosa que un club de conversación en inglés en la cual lidero una discusión (de momento con un miembro ya que está en período de prueba) sobre temas del negocio (valores, misión, visión, plan operacional anual, etc). Mi meta es que esta persona alcance un nivel superior al que ya puntuó en la prueba que se le aplicará al finalizar el término (3 meses) y pueda comunicarse en un ambiente de negocios con el nivel de inglés que posee.

Qué paralelismos veo entre la RSE tradicional y esta RSE liderada por el empleado?

1.  Hacer más con menos: este tipo de objetivos promueven que los conocimientos adquiridos por un empleado (dentro o fuera de la empresa) sean aprovechados por otros. Al final la empresa termina recibiendo el beneficio multiplicado: tiene un profesional formado que replica sus conocimientos a otros.

2. Sentirse bien: cuando se hacen este tipo de actividades el empleado se siente participe del éxito del otro, en pocas palabras se siente bien por haber hecho algo positivo para otro.

3. Tiene motivación: al igual que en RSE no todo es voluntario. En algunos casos sin las legislaciones nacionales muchas empresas no cumplirían con las regulaciones laborales y medioambientales que son hoy sus banderas de RSE, lo mismo pasa con el empleado. Al final inviertes tiempo y esfuerzo… por amor al arte? Pues no siempre… si el empleado lo tiene en sus objetivos y tiene una meta a alcanzar y por la cual será medido, tendrá que encontrar la manera de hacerlo.

4. Beneficio mutuo: así como vigilar porque las operaciones de la empresa no dañen al medioambiente benefician a largo plazo a la empresa, estas actividades que el empleado emprende para desarrollar a otros pagará sus beneficios también ya que: si dictas un taller de cómo escribir e-mails de negocios a tus compañeros (les dejo la presentación aquí) , es muy probable que recibas e-mails mejor escritos (reduciendo el tiempo en aclaratorias o en leer interminables disertaciones), si ayudas a la super asistente administrativo a mejorar su inglés conversacional recibirás menos peticiones de ayuda cuando alguien solicite algo en inglés, si apoyas a tus compañeros a tener ideas de ahorro de tiempo y mejora de procesos tus metas se verán positivamente impactadas.  

5. El éxito aislado: en RSE se habla mucho de cómo la empresa tiene el deber de preocuparse porque sus acciones se traduzcan en beneficios para sus stakeholders (empleados, comunidad, proveedores, clientes, accionistas etc. ) y de cómo a la larga esto beneficia a la misma empresa bien sea porque aumenta el sentido de pertenencia del empleado, crea fidelidad en el cliente y potencia una relación ganar-ganar con el proveedor, entre otros. Sin embargo, al potenciar el desarrollo del otro, se crean vínculos en el trabajo que fomentan el clima organizacional positivo, que permiten que si no se tiene el conocimiento se pueda recurrir a otro para mejorar, entre otros. 

El éxito aislado como empleado (al igual que lo pensamos a nivel de una empresa) no existe, se puede sobresalir, sin embargo son las metas logradas como departamento, como planta o como empresa las que serán reportadas y en ese caso somos tan fuertes como nuestra eslabón más débil.