
Como no-española que soy no tengo autoridad alguna para cuestionar las causas del descontento de un sistema al cual solo me vi sometida un año y como invitada (extranjera); sin embargo, desde el calor húmedo del trópico no puedo sentirme indiferente ante un país que me recibió (no con los brazos abiertos, ya que bastantes condiciones de permanencia tuve que cumplir como cualquier extranjero en España) y en el que tengo buenos amigos y familia que se ven afectados de una manera u otra por lo que está pasando.

La experiencia histórica nos dice, según la leo yo, que una vez conquistadas las libertades fundamentales y los logros que permiten un pacto social estable y una sociedad a grandes rasgos democrática, los cambios graduales son más beneficios que los bruscos. Con esto no quiero decir que la manifestación contundente de los españoles las últimas semanas no tienen fundamento, todo lo contrario, me parece que es de ciudadanos democráticos la exigencia de mejoras ante los gobernantes, lo que preocupa a una persona como yo, es que con aquello “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde” algunos españoles estén invocando la revolución sin saber todo lo que ello puede implicar. Las acampadas, las exigencias de mejoras en el sistema tienen sentido, lo que no tiene sentido para mi es una suerte de manifiesto moderno comunista (leído desde la página de democracia real ya) que no presenta propuestas factibles ni lógicas para el sistema ya establecido (el de la misma España, el de la UE que tanto benefició a la economía española y la del mundo en general).

Creo que si pudiera hablar con algún dirigente de Democracia Real YA le diría que sí, que acampen, pero que también redacten un anteproyecto de ley o enmiendas de aquellas leyes que denuncian en el comunicado, les diría que pidan un derecho de palabra en el Congreso de los Diputados para exponer sus quejas, les diría que agarren todos los casos de corrupción que se han destapado en las diferentes Autonomías y “demanden” sí, simbólicamente, con firmas de un número significativo de los ciudadanos a los corruptos de los gobiernos, les diría también que introduzcan un recurso de amparo ante el supremo por la violación de los derechos fundamentales (como por ejemplo el derecho al trabajo) por parte de sus gobernantes.

Y por supuesto el voto, no hay nada que castigue más que el perder unas elecciones por una mala gestión, por no escuchar a los ciudadanos y por falta de propuestas. Lamentablemente, como decía un artículo del diario El País la corrupción pocas veces es castigada con el voto.
Me preocupan también los movimientos xenófobos que han aflorado, dejando de lado que la culpa de la cantidad de inmigrantes ilegales en España la tiene la falta de visión de los gobiernos al establecer un sistema migratorio tan cerrado que solo aquellos que no tienen nada que perder y que están dispuestos a vivir en las peores condiciones aceptan ir a probar suerte y quedarse de ilegales reproduciendo y fomentando en muchos casos otros problemas para la sociedad española. Una prueba de ello es que los países con mayor flujo de inmigrantes cualificados no estén en Europa.
Estos 4526 caracteres tienen una conclusión muy sencilla (y modesta además, sin ánimos de meterme en las realidades ajenas y declarándome desconocedora de muchas cosas), cuando uno pide una revolución debe estar preparado para entender que el romper la página y colocar una en blanco puede fomentar la escritura de barbarismos que signifiquen un retroceso para las conquistas alcanzadas.
La palabra “revolución” se me asemeja al llamado para despertar a un “Balrog” (o a la tiranía) que yace en las profundidades (de cada mente).
2 comentarios:
Esta muy bueno y muy cierto; yo escribi un post relacionado hace algún tiempo: http://ladimensiondesconocidadesam.blogspot.com/2011/02/las-nuevas-tecnologias-de-la.html (publicidad)...desafortunadamente, este nuevo mundo, con mas poder en el individuo, no siempre genera acciones responsables y comedidas...
pues gracias Samuel ;) la verdad es que no lo vi relacionado porque no me parece que la indignación en contra de la incapacidad gubernamental para manejar la crisis, ante las deficiencias del sistema y el empeoramiento de la calidad de vida sean injustificadas o erróneas. Me parece que los ciudadanos españoles están siendo verdaderos ciudadanos (solo me preocupo por las propuestas e ideas que han surgido como bandera y las posibles consecuencias de las mismas)y que a diferencia de nosotros los venezolanos han tenido acciones contundentes y han sido acertivos en ese punto. Tampoco sé hasta qué punto podemos decir que el individuo tiene efectivamente más poder y hasta que punto solo tiene más posibilidades de manifestarse (no de poder eh) o hasta que punto ese "poder del individuo" es una ficción (material para una entrada en el blog?). No diría que la gente de Democracia Real YA ha sido irresponsable, digamoslo de una manera más diplomática: poco cuidadosa con las propuestas y sí, por qué no decirlo, muy comunista-anarquista. Pero me gustaría un tercio del valor de ellos para la oposición venezolana. Un abrazo!
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