
¿Qué le pasó? ¿Cómo terminó en la “ciudad de la furia” la “Sultana del Ávila”, “La Capital del Cielo”?
Ella se alejó de nosotros o nosotros nos alejamos de ella. Estábamos tan ocupados observando como el hombre llegaba a la luna, como el SIDA se propagaba, las guerras mundiales y todo lo demás que nos pareció irrelevante que nuestra Caracas dejara de tener tejas rojas por techos y dejara de escuchar a Billo’s , no notamos que empezaron a aparecer techos de cartón en sus colinas y que por la rendija de su habitación se colara un ritmo de Korn.
Hoy ya ni nos ve a la cara, peleamos todos los días con ella para que trate de hacer las cosas como queremos pero… ¿qué podemos pedirle después de lo que le hemos hecho? (o de lo que no le hemos hecho).
De vez en cuando se porta gentil con nosotros, nos da un arcoíris y una brisilla fresca que nos seca el sudor de tanta brega, nos regala mangos gratis en temporada y nos enseña que en uno que otro rincón todavía sigue siendo nuestra pequeña Caracas la que nos robaba sonrisas.


Ella intenta adaptarse, pero con sus calles estrechas de dos canales ¿Cómo albergar a un Por en Medio de la Calle de más de 6.000 personas? Con la inseguridad galopante ¿Cómo estar más tiempo con ella? Con la poca inversión en infraestructura ¿Cómo no molestarse por el tráfico que nos quita horas y horas de convivencia de calidad? Con la pelea que tenemos por tener un espacio aquí, un trabajo y una vida ¿Cómo dejar de mirarnos como enemigos, con ceños fruncidos y caras hurañas?
Ya nosotros decidimos que la queremos de vuelta y ella quiere volver, ¿será que el Gobierno nos ayuda a lograrlo?